martes, 15 de noviembre de 2016
Y de repente subo la mirada y lo veo ahí, dejado caer en la puerta de su casa, observandome con una sonrisa que me cautivo en ese mismo instante, al verlo una sonrisa se apodera de mi y con su mano me hace un gesto indicandome que valla dentro. Subo los escalones y me tiro a sus brazos, tiemblo, me pongo muy nerviosa. Solo han pasado 6 días desde que empecé a hablar con el pero han sido más que suficiente para sentir que es el, que no será quizás mi pasado pero si necesito que se mi presente y sobretodo mi futuro. Vamos hacia un cuartito donde nos sentamos y no paramos de hablar, me es imposible mirarle a los ojos más de 5 segundos, me fijo en sus manos temblando, en su mania de tocarse el flequillo y en su sonrisa, esa sonrisa que me mata, esa sonrisa que daría lo que fuese por besar cada segundo de mi vida. Decide tocar una canción en el piano, lo observo a tan sólo centímetros de el, me fijo en su rostro y en su manera de tocar, solo pienso en abrazarle, en besarle y en poder ser suya por un instante. Llega la hora de irme y me acompaña a la puerta, una atracción nos une y acabamos en un beso hermoso, ambos temblando porque no esperábamos acabar así, fue algo mágico que quedará en mi por siempre, algo que al recordad me acelera el corazón, me cosquillea el estómago y saca una gran sonrisa.
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